Mavis Gallant: A este lado del océano

Mavis Gallant: A este lado del océano

07-06-2018

Mavis Gallant (Montreal, 1922 – París, 2014) construía mundos desde muy niña. Representaba historias con sus muñecas de papel: fabricaba diálogos, personajes y escenas. Se prometió a sí misma que sería escritora antes de cumplir los treinta: a los veintiocho dejó su trabajo en un periódico y se concedió dos años para lograrlo, prometiéndose que si no lo conseguía rompería cada folio, cada trozo de papel, cada cuaderno que contuviera un texto suyo.


Decidió que su carrera sólo podía despertar en Europa, siguiendo la estela de F. Scott Fitzgerald o Ernest Hemingway. Antes de dejar Canadá, había enviado un relato al New Yorker que fue rechazado, pero le pidieron más trabajos para valorar. Publicaron el segundo cuento que mandó y, aunque envió más obras, no volvió a tener noticias hasta mucho después. En 1950 viajó a Italia y a España donde, sin un céntimo, malvivió empeñando en el Monte de Piedad su máquina de escribir y el anillo de su abuela; mientras sobrevivía comiendo pan con mortadela, su agente neoyorquino le ocultaba que el New Yorker seguía publicando sus relatos y se quedaba con los cheques que le enviaban. Cuando por azar encontró en una biblioteca un ejemplar de la revista con uno de sus textos, escribió airada para protestar; pero no lo hizo por no haberlo cobrado, sino porque el texto tenía una errata y reclamaba su derecho a corregir pruebas. El editor del New Yorker, William Maxwell, contactó con ella desvelando la estafa de su agente y convirtiéndose en uno de sus mejores amigos. Finalmente se estableció en París, donde vivió el resto de su vida.


Escribió sobre todo relatos, muchos de ellos enlazados entre sí a través de personajes y de escenarios, como hicieran Sherwood Anderson o su admirada Eudora Welty. Impedimenta acaba de publicar una exquisita edición de una de sus dos únicas novelas, Agua verde, cielo verde (traducción de Miguel Ros, 187 páginas), donde explora la compleja relación entre una madre norteamericana recién divorciada y su hija que viajan por Europa; en ella se despliegan los temas nucleares de su narrativa: el desarraigo y la inestabilidad de una vida nómada.


Mavis Gallant opinaba que la escritura es como las historias de amor: lo mejor es siempre el principio. Y a quien se acercaba a pedirle consejo para ser escritor, le respondía con tres palabras: «Lea a Chejov». Un consejo sabio que ella siguió fielmente y que la hizo feliz.

 

 

Portada de «AGUA VERDE, CIELO VERDE» de MAVIS GALLANT (Ed. Impedimenta)

AGUA VERDE, CIELO VERDE
MAVIS GALLANT
Ed. Impedimenta
Año de edición: 2018
 

 

Este artículo apareció publicado el jueves 7 de junio de 2018 en «Artes & Letras», suplemento cultural de Heraldo de Aragón. Aquí podéis descargar el artículo en PDF.

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